13 de enero de 2015
Hace ya una semana ocurrió el atentado contra el semanario
francés Charlie Hebdo, hecho que movió
al mundo alejándolo de su cotidianidad y creando debates aparentemente
interminables con respetos a varios temas que desenvuelve este situación. Me
veo en la necesidad de opinar también, y no sé si estas palabras sean leídas
actualmente o en la posterioridad pero
simplemente quiero hacerlo.
El atentado causó mucha polémica y entre los debates más
populares actualmente se encuentran el significado de libertad de expresión y
el futuro de Francia, este último con una perspectiva popular no muy agradable
puesto que para todos es inminente un conflicto interno en el país que pueda
desatar a largo plazo una guerra,
(siempre presente la paranoia en el
siglo xxi).
El tema que más me ha llamado la atención ha sido la libertad de expresión. El día 7 de enero de 2015 apareció en todos los
medios una noticia encabezada por “atentado contra la libertad de expresión en
Francia” o términos similares, poco después la gente comenzó a conocer los
hechos… Charlie Hebdo fue atacado a causa de sus caricaturas. En mi curiosidad
innata como ser humano o como investigador siempre me ha sido interesante
conocer los puntos de vista de las personas y por lo tanto esta no sería una excepción, al hablar con
mis allegados todos notaban el sentimiento de condolencia, tal vez compartido
por todo el mundo, en distintos grados pero al hablar de la libertad de
expresión las ideas eran como un disco
rayado repitiendo lo trágica que había
sido la masacre alejándose de mi búsqueda original.
No es sino hasta ahora que en internet he notado la
creciente aparición de personas con la misma curiosidad… solo que un poco
trastornada. Los debates dejan de serlo en varias ocasiones para convertirse
entonces en “rings” de lucha, en los que debes encontrarte en una de las dos
esquinas para opinar: Charlie Hebdo como héroe local o como un medio atroz e
insultante. Siguiendo las conversaciones me encuentro con una opinión un tanto
controversial para los estándares sociales (teóricos) de libertad: “yo
comprendo lo de la libertad de expresión, también creo que ella termina cuando
ves que al otro lo estás insultando y lastimando...”.
¿Es acaso cierto que la libertad de expresión debe limitarse
por algo? Desde hace ya varias décadas, siglos si no es mucho decir, el término
de libertad queda relegado a una posición ideal, o más que ideal, abstracta. La
libertad es que hagas lo que quieras sin lastimar la libertad del otro, esta es
la definición que me enseñaron en el colegio
después de un debate muy parecido al actual. ¿Podemos decir entonces que
el semanario francés atentó contra la libertad de la creencia islamista? O
¿puede ser todo lo contrario?
La libertad de expresión se aplicaría entonces en el mismo
sentido de la libertad, anteriormente definida, por lo tanto eres libre de
expresarte como quieras y donde quieras mientras no limites la libertad de
expresarse al otro, es decir, mientras dejes al otro opinar. Charlie Hebdo
publicó sus caricaturas opinando acerca de las creencias religiosas de
múltiples personas y al hacerlo expuso un punto de vista frente a tal tema,
entonces ¿sus acciones limitan la libertad de las creencias religiosas y sus
respectivas instituciones?
¿Acaso la libertad de expresión debe perder sus cualidades
propias como libertad al verse controversial o al no encontrarse en una
posición beneficiosa para un grupo de personas?
Finalizando este desarrollo de ideas me veo en la necesidad de
comentar que sea cual sea la opinión a la que lleguemos tú y yo, lector, la
atrocidad cometida en el atentado no se debe ver mezclada con esta conversación
pues el que alguien opine distinto no da derecho alguno de asesinar personas.
Dejo entonces este escrito en mi deber de opinar y hacer
opinar a los demás, pues solo así podremos enriquecernos y entender a coexistir
en esta sociedad.
Frank Steven Reyes
Quintero.